LA ESCUELA

Vamos a mirar por una rendija cómo era la escuela de nuestros bisabcatolicauelos en Bollullos.
pupitre
  Los niveles de instrucción de los bollulleros fueron bajísimo durante buena parte del siglo XX. El analfabetismo, el no saber leer ni escribir, era lo normal en aquellos años. Sólo los rico podían ir a la escuela y aprender. Y el caso de las mujeres era mucho peor que el de los hombres. Las niñas no tenían por qué saber ni leer ni escribir.
    Cuando llegó la II República, cambió el ambiente y se tomó más interés por la escuela, pero eso se esfumó con el Golpe de Estado de Franco y la Guerra Civil. Cuando acabó la guerra y hasta los años 60 había en Bollullos un 60 % de analfabetos  (sólo 6 de cada 10 personas sabía leer).
   Antes de estos colegios los maestros  daban clase en unas escuelas unitarias (en las aulas había alumnos de todas las edades). Los niños por un lado y las niñas por otro.
 
   Los niños faltaban muchísimo a la escuela ya que tenían que ir a trabajar como jornaleros a cambio  de unos insignificantes salarios,  para poder ayudar a sus familias o dejaban de ir para ayudar a sus padres en épocas de siembras o recogidas de cosecha: vendimia, siega, trilla, etc. O
maestro y alumnossimplemente no iban nunca.
  L
os maestros tenían su escuela en su propia casa o en algún local del Ayuntamiento.
Había dos escuelas en la C/ Pérez Merchante( la de Don Emilio Melado y Don Francisco),
otras dos en la calle Delga
do Hernández (la de Don Joaquín Cordón y la de Don Teodosio),
otra en la c/ Padre Domínguez García (la de Doña Rosa Chico),
otra en la Plaza de la Iglesia (la de doña Carmen González)
y otra en Los Caños, donde está ahora la Policía (la de Doña Concha)
( Los niños y niñas escribían en las "pizarritas",
que cada uno llevaba dentro de su cartera con un "pizarrín" que era como una tiza que escribía en la pizarra. Se borraba con un trocito de tela que llevaba atada para que no
pupitre se perdiera. Los mayores escribían con "plumines", que mojaban en la tinta que les ponía el maestro en el "tintero", (un tarrito) metido en un agujero que tenían los "pupitres". Si se les caía un borrón (una gota de tinta) ya no se podía quitar y quedaba todo sucio. Lo más corriente era que eseniño o niña se llevase un coscorrón.
    Después de la guerra se persiguió a los maestros republicanos, volvió la escuela del castigo y de los rezos obligatorios al empezar y terminar las clases. Eso no desapereció de nuevo hasta que tuvimos la Constitución democrática de 1978 que daba libertad en la religión que cada uno quisiera, como si no quería ninguna.
    Las familias eran pobres y estaban tristes. La escuela también: era pobre; no tenía libros, ni cuadernos, ni casi nada y era triste; no se permitía demasiada alegría. Decían: "la letra con sangre entra " o "quien bien te quiere te hará llorar" y, lo de pegar era lo normal de todos los días.

El Colegio Reyes Católicos no se construyó hasta el año 1953, poco después el Colegio de San Antonio (que se llamaba Francisco Franco) y hasta el año 1980 no se construyó el tercero, que fue el Manuel Pérez y en 1983 Las Viñas.
seguimos